Francisco Umbral y el Real Madrid

Bueno, y aprovechando el partido de ayer, en el que todos los madridistas nos fuimos cabizbajos, sin un triste título en toda la temporada y, por otro lado, entre mi lectura de Mis placeres y mis días de Francisco Umbral, os he querido transcribir uno de los 144 artículos que componen la obra. Habla del Real Madrid. Es el año 1994. Todavía no había llegado ni la 9º Copa de Europa. La Copa de Zidane y del Bayern Leverkusen. Todavía no. Era, por entonces, el Madrid de Sanchís, de Michael Laudrup, de Quique Sánchez Flores o de unos jovencísimos debutantes Raúl González Blanco o Santiago Cañizares.

Habría que ir a ejemplares de la época de El Mundo, ya que este es un conjunto de artículos “literarios” que Umbral escribió a lo largo de todo el año 94 en la columna titulada “Los placeres y los días”. Mi Trabajo de Fin de Grado va sobre este compendio de artículos. Y precisamente el artículo que he transcrito a continuación habla del Real Madrid. En el 4 de febrero de 1994. Yo tenía un año. Paco Umbral y el Real Madrid. Y nada más. Que, a pesar de todo lo que diga Umbral y de la triste derrota de ayer, hala madrid. 

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Lo del Madrid

“Lo del Real Madrid no me parece a mí que sea cosa de tácticas y de técnicas, ni siquiera cosa de dinero, con serlo tanto, sino asunto meramente político y social, o sea que el Barsa o el Bilbao metaforizan una comunidad, la suya, son confaloneros de algo, de alguien, de muchos, y el Madrid, en cambio, ya no representa nada ni a nadie, se ha quedado sin ideología, que es como cuando Rubén Darío se quedaba sin rima, pero seguía versificando. 

El Madrid sigue por inercia, pero le falta el motor del cambio, que es una incardinación política, y le falta la levadura y el espesor de una representación social, epocal, que ya no tiene. El fútbol no es nada más que pesetas y patadas, y por hay que meterle algo dentro, como se lo metieron los franquistas: nada menos que una conspiración política, un patriarca sentencioso y una Nomenklatura que era algo así como el ala liberal de la dictadura. 

El Madrid, entonces, era España, la metáfora joven y violenta de una España impresentable, que el Madrid adecentaba por el mundo. El Madrid era la orla macho de un dictador, una orla en la que entraban Gento y Di Stéfano. El Madrid era la Pinta, la Niña y la Santa María en calzoncillos. El Madrid de hoy, el Madrid de Mendoza, no representa más que a Mendoza, se ha puesto coqueto de boutiques, tiendas de regalos y otras mariconadas, ha dejado de ser un club de caballeros para ser una casa de masajes y una floristería.

Un equipo necesita ideas cuando sale a jugar como Kant las necesitaba cuando se ponía a escribir. El hueco metafísico que hoy tiene el Madrid por dentro es el que tiene la ciudad, el Gobierno, el momento que vivimos. Esta ciudad se ha quedado sin proyecto sugestivo de vida en común, y por tanto sin equipo, sin Gabinete, sin moral. No hay nada en el aire, ilusión, proyecto o aventura que pueda metalizarse en el Madrid, cristalizar, darle al equipo osatura moral o histórica. El Madrid se ha quedado en una fábrica de goles que ya no produce goles. 

Al Madrid lo vemos por televisión, que es un medio frío, sin chupar frío o calor en el estadio, y su juego adolece de esa ausencia, de ese silencio, de ese distanciamiento, vanamente contrarrestado por Ultrasur. El Bernabéu ya no huele a colonia política y sudor de clase media. El otro día estuve en la presentación de la revista Gigantes del Superbasketque es una cosa de basket (que ya no sé lo que es), y había muchos chicos y chicas altísimos, o sea los jugadores. Había, sobre todo, un clima entre docente y beligerante. Se trata, claro, de un deporte joven, didáctico, no demasiado comercial, que todavía tiene recientes todos los ideales de juventud y toda la musculatura del futuro. El baloncesto, o lo que sea, lleva, trae algo dentro. El fútbol, en cambio, está viejo, prostituido, camastrón, renqueante, pesetero y putón. Cuando la reciente huelga se vio que los futbolistas no sabían de qué iba la cosa, porque ellos son millonarios. Lo que le falta al Madrid no es preparador, sino una mística. 

El deporte es siempre la metáfora de otra cosa. Al fútbol hay que meterle dentro nacionalismo, democracia, imperialismo, fundamentalismo, y entonces los chicos juegan mejor y tiran más a gol. El Barsa tiene dentro a Vázquez Montalbán y el Bilbao tiene dentro etarras, carlistas y grandes patriotas vascos. Lo mismo pasará, supongo, con el Valencia o el Betis, con el Coruña. Pero el Madrid es hoy un juguete roto que se ha quedado sin muelle porque la ciudad, el Gobierno, el Parlamento, las nuevas y viejas generaciones, también andamos por Alcalá y Pontejos con el muelle fuera. Ya no hay Real Madrid porque no hay un Madrid real.

“Lo del Madrid” en Mis placeres y mis días, Francisco Umbral. Artículo publicado en El Mundo el 4 de febrero de 1994 (Espasa Calpe, 1994, Madrid)

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Los mecanismos de la ficción

Últimamente ando preocupado por hallar una buena técnica para la prosa. Estoy liado, aquí, en mi habitación, entre un montón de folios. ¿Cómo escribir bien? Hiperboliala novela que llevo dos años escribiendo, exige mucho tiempo de reflexión y análisis. ¿Qué busco en ella? Con más de quinientos folios en borradores, creo que llega la hora de buscar el estilo que mejor encaje, las técnicas narrativas que mejor se ajusten a los textos y fragmentos, la forma que haga de Hiperbolia una historia personal y con identidad. 

Debido a la frustración que todo ello me supone, he optado por leer un libro que me está siendo verdaderamente útil, Los mecanismos de la ficción. Cómo se construye una novela de James Wood. 

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Los mecanismos de la ficción se divide en diez capítulos. Cada uno de ellos es una cualidad que toda ficción debe tener: narración, detalles, personajes, lenguaje, diálogo, verdad, convención y realismo. A su vez, el autor parte de Flaubert como padre de la narrativa moderna. Aún no lo he terminado, pero me está sorprendiendo mucho, este libro no solo te enseña a construir una novela, sino también a leer. Aquí os dejo un párrafo que me desveló la importancia de los detalles dentro de la literatura y de las obras de ficción:

(…) La literatura difiere de la vida en que la vida está llena de detalles acumulados y raramente nos encamina hacia ellos, mientras que la literatura nos enseña a observar. A observar que mi madre, digamos, suele humedecerse los labios antes de besarme; el sonido taladrante de un taxi londinense cuando su motor diésel va al ralentí; las rayas blancas que tienen las chaquetas de cuero viejas, parecidas a las estrías de la grasa en la carne; el crujido de la nieve reciente bajo los pies (…)

Esta enseñanza es dialéctica. La literatura hace que nos fijemos más en la vida; practicamos en la propia vida, que a su vez nos hace mejores lectores de los detalles en la literatura. Y así sucesivamente. Solo hay que enseñar literatura para darse cuenta de que los lectores más jóvenes son malos observadores. Sé por mis libros más antiguos, anotados sin ningún miramiento hace veinte años, cuando era estudiante, que yo subrayaba rutinariamente, solo para buscar el aprobado, detalles, imágenes y metáforas que ahora me parecen de lo más vulgar, y me perdía tranquilamente cosas que ahora me parecen maravillosas. Crecemos como lectores, y los veinteañeros son relativamente vírgenes. No han leído la suficiente literatura para que ésta les haya enseñado cómo leerla. (…)

Los mecanismos de la ficción. Cómo se construye una novela (2008), James Wood, Editorial Gredos, Madrid. Traducción de Ana Herrera Ferrer

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Reflexión gris de domingo o la lluvia que cae en Mayo hace mucho más daño

Hace mucho que no escribo por aquí. Salvo unas pocas entradas en “Diarios hiperbólicos”, ya se puede decir que LA LUZ NO ES NUESTRA está más k.o. que nunca. Este blog ha recorrido toda mi vida universitaria y ahora que ésta llega a su fin poco a poco y sin querer va muriendo esta página, en este rincón de la Red. 

Puede que el motivo principal de este silencio inesperado sea lo que los mayores llaman “madurar“. No siempre uno va a tener una misma visión de las cosas que pasan, el pensamiento, como el cuerpo, también madura, y muchas veces esa “madurez” hace que por lo que matabas ayer simplemente hoy te parezca una absurda tontería. Puede ser. Pero me niego a utilizar esa palabra del demonio, echo bilis contra el término “madurar”. Porque…. ¿qué cojones significa madurar? ¿Alguien me lo puede explicar? 

Al cuerno con madurar. Más bien diría cambiar de ideas, evolucionar, es muchísimo más optimista pensar eso. ¿Qué ha pasado? Al principio, actualizaba este blog por lo menos cuatro veces a la semana, y ahora casi una vez por cada tres meses. ¿Estoy madurando? ¿Estoy cambiando? ¿Es una evolución o un retroceso? Como excusa, alegaré que estoy enrolado en una historia grande y larga, Hiperbolia, la novela que llevo escribiendo desde hace dos años. A su vez, los últimos coletazos de la carrera de Periodismo me exigen concentración en mi Trabajo de Fin de Grado, que por cierto lo estoy haciendo de la obra de Francisco Umbral. 

Toda una serie de tareas y deberes que se van cumpliendo a veces sí y a veces no. Y luego, ¿qué? Otra vez el hastío, el encierro voluntario, la ansiedad. Y más tarde la euforia, las noches sin dormir, el cansancio físico y mental. Las ganas de mandarlo todo a la mierda. Pero, por el momento, se aguanta . Y a pesar de todo, antes tenía el triple de trabajo por hacer y sin embargo sacaba tiempo e ideas para desarrollar en este blog. Cómo ha cambiado mi blog desde entonces. Hoy, en total desactualización, parece un laboratorio químico de poemas y creaciones varias en vez de un blog personal diario donde publico lo que me da la gana. 

Y, la verdad, clico en la URL del sitio y lo veo triste y decadente. Quizás eso era lo que buscaba desde el principio a la hora de imprimir a la página de una estética, pero ahora lo veo más triste y más decadente, como una especie de altar al que una vez fui o al que solo soy a veces. Como decía el bueno de Panerosolo soy a veces. Y tal vez eso sea madurar, no tomarte las cosas tan a pecho como lo hacías antes, tener una visión más amplia de todo, saber lo que eres y lo que no eres. 

Ah! Este blog también podría resumirse en una lista de locuras y paranoias de un postadolescente deprimido. Conozco a mucha gente que escribe y sabe mucho de literatura pero que no da a conocer sus obras. Les entiendo, y eso que desde el primer momento he estado exponiéndome. Cuando leo entradas de años atrás se me cae la cara de vergüenza y muchas veces no me veo reconocido en ellas. ¿Será que estoy “madurando”? 

Y vuelvo a reincidir en la idea sobre el significado verdadero de escribir, quizás porque estoy perdiendo un poco la fe o me he quedado sin paranoias potentes a las que convertir en poema. O quizás es que de haber escrito y leído mucho en un corto período vital haya perdido inesperadamente el fuelle. Me asustaría muchísimo levantarme una mañana y ver que todo en lo que he estado invirtiendo tiempo y dolor (porque el dolor siempre es la fuente de todo) no sirviera para nada o hubiera perdido el sentido. 

Y cuando leo en público mi libro de poemas, La muerte del Hombre Orquesta me doy cuenta que ese es principal tema que recorre el libro: el desencanto y la toma de conciencia de que hay cosas con las que tienes que vivir simplemente porque te ha tocado. Porque desde el minuto uno en el que naciste ya eras así, estabas predestinado o predeterminado a ver la vida de un modo distinto al resto, a sentir la vida de un modo personal, a vivir la vida desde otro punto de vista que el resto. Y viceversa. De ahí la incomprensión. Es imposible comprender y entender, o simplemente convencer al otro. Porque todos llevamos dentro ese niño muerto que espera en la balaustrada de su balcón la cruel llegada de su cumpleaños. 

Y bueno, todo ello me hace preguntarme si de verdad esto es lo mío. Si de verdad la escritura, la literatura y el periodismo es lo mío. Es normal que me lo pregunte, ¿no? Cuando uno está acabando la Universidad ya deja de ser definitivamente un niño y tiene que empezar a planear un poco su vida. Para ello se debe valer de unas bases y un contenido. Y esto es lo que llevo preguntándome todo este tiempo, ¿de verdad quiero esto? ¿Esto soy yo, esto es lo que busco? 

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Canción para una guerrera

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LOVELY LENA

 

 

creo en las amistades sencillas

Luna Miguel.

 

 

El viejo sistema de engranajes está ahí fuera

y yo quiero escapar y tú quieres escapar

la oscuridad engaña a los animales

te pierdes en el bosque y pides auxilio

tu voz es un rezo teledirigido al corazón del tiempo

permanece atenta a la luz anciana

la luz que te reconoce

la luz que dibuja contornos en la nieve

la misma luz que da sentido a este reino ciego y vacío, lleno de incertidumbre

la luz que te habla de amistad y de noches ininterrumpidas de música en directo

no escuches la voz envidiosa de los seres durmientes

no tengas miedo / estamos aquí / esperando que reacciones

a que el temblor pase

voy a intentar comprender por qué este mundo es diferente y neutro

por qué este mundo es caprichoso y egoísta

voy a dejar de tragar vidrio

voy a intentar comprender por qué los seres asustados no son capaces de articular palabra

mañana harás frente a la lluvia como antaño

como siempre has hecho

no temblará tu mano a la hora de solucionar

mirarás al frente  

lo prometo

voy a intentar comprender por qué los huesos crujen si dos personas se abrazan despacio

por qué, por más que me empeñe, nunca habrá literatura suficiente que hable sobre lo mucho que te necesitamos

despierta y decidida, fuera del conocido y viejo sistema de engranajes

fuera del dolor

fuera de esta ciudad submarina llena de habitantes sin ojos

cubierta entera de luz

sin mirar hacia atrás

correspondida por el viento de las circunstancias

así como la esperanza saluda a las nuevas criaturas.

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Long Way Home

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LONG WAY HOME

 

 

tú que deshaces el mundo en carne de labio

tú que desvelas verdades en palacios de oro

tú que rompes el hielo y salvas a los condenados

tú que resplandeces

a pesar de esto

tú que revives a los halcones y despiertas a las águilas

tú que abres una brecha enferma en el cielo

tú que suspiras en espasmos de hospital

tú que perforas el deseo de los hombres

tú que aguantas al hermano y señalas al enemigo

tú que solo eres el fiscal de todos mis juicios

tú que mueves el esqueleto en la pista de baile y juegas con mis pupilas

tú y solo tú, tú y solo tú, agujero que dirige la ansiedad hacia el centro

tú que acompañas al dormido

tú que moriste de gloria novecientas veces

tú que diste pies cuando cruzamos la avenida llena de luces

tú que acompañas al enfermo y das de comer al mono

tú que no mueres arrodillado

tú que vigilas el sueño

tú que estrellas tu bomba de estéreo sobre mi cabeza

tú que caminas por puentes de estupefacientes

tú que pones dos clavos a mis alas y los colocas en mis muslos en mis rodillas

tú que dejas de existir por un instante y no mientes

tú que no pones el dedo en la llaga

tú que juzgas el pensamiento y juegas con él a la pelota

tú que mueres en la lejanía y en el hondo firmamento

tú que eres mi huésped en este cuerpo mío que solo pertenece a la nada

tú que esperas en las puertas de las Tiendas de Discos

y tú que también gobiernas otros mundos fuera de este

tú que eras carnaval y huracán y memoria y muerte

tú que jodes en tus diez mil bodas de bronce y estaño

tú que esperas en la legumbre del tiempo a todas tus princesas

tú que vives en el eterno país de los hoteles

tú que llamas al Vellocinio

tú que vigilas tras las cortinas la llegada del Oso

y tú que tocas la guitarra con ocho hombres orquesta

tú que das el beso de buenas noches

tú que bajas las persianas cuando mamá y papá se van

tú que llevas armadura de drone

tú que / tú que / tú que /

tú que / solo el sapo está en mi vientre

tú que / los brazos no toleran más la fiebre

tú que caminas en el sendero de los ciegos, de los

que no ven nada

morirás joven y alimentarás a las bestias

aquí hay una voluntad alada

que tiene hambre

y

devora

la gramola ha dejado de funcionar / los poetas están vencidos

aquí, un torrente que traga

aquí, una oración coagulada antes de hora

esta piel de hígado

que con bilis escribe.

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Cómo nacieron “Las invasiones”

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El poema que viene a continuación fue escrito, si mal no recuerdo, en 2013, cuando empezaba Las invasiones. En este post de hace casi dos años doy fe de ello. Al final, quedó recogido en La muerte del Hombre Orquesta. Recuerdo cómo decidí el nombre de “Las invasiones”. Estaba muy enfermo tirado en el sofá de mi salón. No sé si acababa de venir de alguna juerga o realmente estaba enfermo y con fiebre. Estaba aburrido. Quizás la mayoría de las decisiones que tomo las tomo estando aburrido. Hay veces que la sensación de aburrimiento me dura semanas. No es nada sano. Ponían una película en la televisión y se llamaba “Las invasiones bárbaras”. Creí que era una película de romanos, pero al final resultó ser la historia de un pobre hombre que estaba ante las puertas de la muerte. Y, como me dijo un borracho una vez, “el aburrimiento es el vestíbulo de la muerte”. No vi la película por pereza, pero el título me convenció mucho. Este fue el primer poema que escribí en ese libro llamado Las invasiones, que quizás algún día termine y salga al margen de La muerte del Hombre Orquesta. 

Por cierto, los chicos de Poesía Sub25 han incluido a La muerte del Hombre Orquesta entre los 20 libros de poesía joven más destacados. Es un honor y un placer estar entre los poetas que se dan cita en dicho ránking. Aquí podéis leer el artículo entero. Muchas gracias por el reconocimiento.  

CIUDAD EN LLAMAS

Aquí viene mi secreto,
mis ritos y mis fiestas azuladas
mi lenguaje de clase
agonizante,
de personas lejanas
y llantos en verso quebrado,
que espabila hasta
la más callada de las ciudades,
lo puedo notar en mi interior
cómo quema
cómo ruge
cómo acecha
(la noche interminable del llanto)
y cuya forma sabe a fuego y a éter
y no deja
de escocer
como pájaro o gaviota
estrellándose contra las mareas,
muy dentro de mí mismo
en el devenir de los días y los rostros
que sin querer observan
desde el otro lado del poema.

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Beso

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BESO

 

 

I thought I heard you whisper

It happens all the time.

Slowdive.

 

 

borraste todo un cielo de nubes negras

con tus dos dedos ya no aguantamos

el mundo ni tú ni yo ni esta copa

que se deshace cuando bebes el mar

no brillan las estrellas muy lejos de aquí

en este lugar ya no brillan

quiero estar contigo quiero estar contigo

hasta el día del vómito definitivo

existe una guarida que define nuestro secreto

y hace estallar en un coro de voces

ya no cruje el dolor sobre sus largos corredores

esta angustia que explota ahora compartida

permite creer en lo humano

en lo ajeno en la lluvia ya se han ido los desintegrados

con sus cosas con sus alfabetos con sus muebles

y luego la agonía abandonó este sucio país de nadie

este país de hambre

esta tristeza que no es cómplice

todas las canciones de Lou Reed hablan de muerte

y cantan a tus perros enamorados poemas

de la desidia inútil que abrasa estas páginas

donde ya nadie escribe qué sucio hemos dejado el patio

que no tiemble el dolor en tus brazos de ansiedad y fiebre

o que los amaneceres no te hablen de

galaxias enfermas ni de productos destilados

hay aquí un espíritu

pregunta por ti todas las noches

y se retuerce al pensar que le amabas

y dice

            que en los bares ya no le dan más de beber

que ya no le respetan

es un ser vaciado

y su vacío es columna

asentada en lo invisible y de otro tiempo

cuántas caricias cuántos goces cuántos gestos

almacenados en tus tocadores de almendra

mañana cuando te hayas ido pensaré en ti del único modo

en el que me será posible

del único modo en el que tú me hiciste aprender

del único modo en el que te recuerdo

camuflada sobre las zarzas

esperando

pequeños pies descalzos

pisando el parqué

inocentes

ante la levedad del suspiro

pronunciando la palabra amor.

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